Capítulo 82. La deuda de una madre.
Fernando permaneció inmóvil durante varios segundos.
El túnel seguía oliendo a humedad, pólvora y hormigón mojado, pero para él el mundo entero se había reducido a una única frase.
Se la llevaron. Su madre. Otra vez. Primero huyó de Vincenzo. Después, perdiendo a Arturo. Ahora entregándose para salvar a Camelia.
Siempre sacrificándose.
Siempre pagando el precio.
—Ya te dije y te lo repito, debes tomar mi lugar en la organización.
Fernando levantó lentamente la mirada hacia él.
—No.
La respuesta