Capítulo 80. No me parezco a ti.
El ascensor siguió descendiendo mientras Vincenzo se quedó mirando a Fernando.
—Ya lo entendiste.
Fernando giró lentamente la cabeza hacia él.
—¿Entender qué?
—Que aunque me mates hoy, mis guerras no desaparecerán, si no que pasarán a ti.
El silencio cayó entre ambos. Fernando no respondió.
Porque era verdad.
Maldita verdad.
—No quiero nada tuyo —gruñó finalmente.
—No importa lo que quieras.
—Claro que importa.
—No en este mundo.
Luciano disparó otra ráfaga desde la entrada del despacho.
—¡Las