Capítulo 70. Súplica.
Luego de eso él se marchó. La música volvió.
Las conversaciones también.
Pero algo se había roto para siempre.
Su padre la agarró del brazo con más fuerza de la necesaria.
—Nos vamos.
—Papá... me estás lastimando.
—Ahora.
Aquella fue la primera vez que Marian vio terror absoluto en los ojos del hombre que había construido medio Milán.
No sería la última.
El trayecto en coche hasta su casa fue un funeral.
El señor Rossi ordenó duplicar la seguridad. Contrató escoltas armados para vigilar las ent