Capítulo 108. El interrogatorio en la villa contigua.
Minutos después, la puerta de madera maciza se cerró con un portazo violento.
Elías pasó el cerrojo de hierro de la habitación de seguridad. Se giró hacia los dos guardias de Zaldiviar Corp que vigilaban en el pasillo.
—Salgan —ordenó Elías—. Quiero quedarme a solas con él.
—Señor, es peligroso —advirtió uno de los hombres—. Es el líder del comando.
—Dije que se retiren —repitió Elías con voz cortante—. Si necesito ayuda para someter a un muchacho amarrado, entonces estoy perdiendo el tiempo. F