Capítulo 59; Un corazón que no aguanta la pena.
Después de tomar una ducha en la que James la lleno de caricias, salieron, se vistieron y se dispusieron a salir del departamento...
—¡Rayos!— exclamó, Adara.
—¿Qué sucede, cariño?
—Se supone que debo llamar para confirmar que vamos en camino, y me he dejado el celular en casa. ¿Me prestas en tuyo?
—Por supuesto— sonriendo sacó el suyo del bolsillo de su traje y se lo pasó.
—Toma— le dió las llaves de su auto acompañado de una hermosa sonrisa— Ve bajando, no quiero que sospeches a dónde te ll