Capítulo 58; Resignación.
Las siguientes dos semanas transcurrieron igual de caóticas para Adara, el alcohol se volvió su refugio, su compañero de vida, su consejero de penas, bebía con desespero para acallar la voz de su conciencia que le gritaba que nada mejoraría, que todo iría de mal a peor, para acallar esa voz interna que le gritaba que jamás recuperaría a Alexander, lo había perdido para siempre.
Intentó acercarse un par de veces más a Alexander pero su respuesta fue contundente;
—Espero que estés cumpliendo tu