Alexander, terminaba de afinar los últimos detalles de sus asuntos en la oficina, su mayor deseo era salir pronto y correr junto a Gia para pasar la tarde disfrutando de su compañía, y la noche entre sus brazos disfrutando de su pasión desmedida.
Gia, su adorada Gia, dos años de feliz matrimonio, se sentía muy agradecido porque ella le estaba regalando momentos increíbles y juntos estaban construyendo un amor muy sólido.
Firmó los documentos y se dedicó a revisar algunos documentos en digital