CAPÍTULO 40: "LA ROSA NEGRA"
El silencio en el estudio era cortante, tan afilado que cada respiración parecía un estruendo. Enzo permanecía de pie, inmóvil, con la mirada fija en la mujer que jamás pensó volver a ver. Greta estaba allí, tan real como sus recuerdos y, sin embargo, parecía una ilusión. Cassio, sentado en el sofá, tomaba un sorbo de su whisky con parsimonia, como si no notara la tensión que flotaba en el aire. Una sonrisa burlona se asomaba en sus labios, pero no dijo nada, porque