CAPÍTULO 157: ¿SECUESTRADAS?
En la casa D’ Luca, las risas de los niños se escuchaban desde el patio trasero, donde un par de niñeras se ocupaban de ellos, mientras Sophia, Julieta y Svetlana estaban cómodamente instaladas alrededor de la mesa, rodeadas de finas tazas de porcelana y un despliegue de macarons que habría hecho llorar a un pastelero francés.
—París, chicas. Lo digo en serio —insistió Svetlana, gesticulando con una manicura impecable—. Necesitamos desconectarnos. Este viaje no es u