CAPÍTULO 39: ¿LA DEJO ENTRAR?
Después de las palabras de Fiódor, Lana se enojó profundamente. Esa noche no cenó, y tampoco había desayunado esa mañana. Ahora, su padre estaba en su habitación, mirándola con preocupación.
—Dochen’ka (hija), necesitas comer algo. Si no lo haces, te enfermarás. Por favor, no quiero que eso pase —dijo él, con una voz suave y dulce, casi suplicante.
Svetlana se cruzó de brazos y evitó mirarlo.
—Primero, esa comida es asquerosa. Y segundo, no puedo aceptar co