CAPÍTULO 11: UNA ESPOSA ASESINA.
CAPÍTULO 11: UNA ESPOSA ASESINA.
«Tengo que escapar, tengo que hacerlo cuanto antes», pensó Lana, aferrándose a esa idea mientras corría.
No sabía cómo, pero encontraría la manera. Tenía que hacerlo. Porque, aunque odiaba admitirlo, su nuevo marido no era solo peligroso. Era irresistible, y eso lo hacía aún más mortal.
Enzo, por su parte, respiró hondo varias veces, tratando de calmar el dolor que aún lo paralizaba. Finalmente, logró enderezarse, envuelto solo en la toalla que llevaba, y apret