El hombre que no era muy mallor y yo nos fuimos a la pista de baile que estaba en el centro del salón, rodeando el hombre mi cintura con sus brazos, acercandome todo lo que puedo a su cuerpo, mientras nos dejábamos llevar por la música que en ese momento estaba sonando, hasta que la canción se terminó volviendo a la mesa los dos
— Señor Harris, es un placer hacer negocios con usted, el lunes pasaré por su empresa para firmar los contratos — le dijo el hombre
Pude darme cuenta de que mi esposo t