Cuando me marche del cuarto de baño y regrese a la mesa, me di cuenta de la media sonrisa que tenia Mark en sus labios, levantandose de su silla y abriendo mi silla para que me sentara
— Dejarme follar por usted en el cuarto de baño de un restaurante, no está escrito en el contrato señor Harris — le susurre
— Ahora no me digas que no te ha gustado, porque te he escuchado gemir de placer — me respondió
Cada noche después de contarle a mi hija un cuento y marcharnos su padre y yo de su dormitorio