Días después.
—¡Pandora! Qué gusto verte —exclamó Gracia, abrazando a su amiga con fuerza. Después de tanto tiempo, por fin se reencontraban.
—El gusto es mío, cariño. ¡Estás radiante! Ese matrimonio con Maximilien te devolvió el brillo —dijo Pandora con una sonrisa llena de regocijo. Su amiga y abogada no dejaba pasar ni un detalle.
—Ay, no digas eso… Apenas me casé, y tú fuiste testigo de mi divorcio anterior. No estoy tan segura de que esta vez sea tan real como parece —respondió Gracia, enc