Gracia abrió lentamente los ojos. La luz tenue de la habitación la obligó a parpadear varias veces antes de enfocar. Su cuerpo estaba adolorido por la cesárea, y su mente muy dispersa.
Lo primero que vio fue un techo blanco, después, una sombra moviéndose a su lado. Pandora estaba allí, sentada en una silla, con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos entrelazadas.
—Hola… —dijo Pandora, forzando una sonrisa apenas con la comisura de sus labios.
Gracia trató de incorporarse, pero un do