—¡CELESTE! —El comisario gritó, y ella se giró en automático, el hombre le apuntó con el arma. —no vas a salirte con la tuya. —sus hombres comenzaron a avanzar hacia el avión.
—¿Eso es todo lo que tienes? —soltó con voz seca, sin apartar los ojos de ella—. Porque sinceramente esperaba más.
—Eres un idiota comisario, si llegas a hacer algo estúpido, le disparare a la bebé, al final, ella es la única que te interesa. ¿O no es así?
Celeste, con el cabello pegado al rostro por el sudor, tensó la ma