40. ¿Regresaras a mi lado?
Después de atravesar un tráfico de los mil demonios, Remo llegó al apartamento de Savino.
— ¿Dónde está Marianné? — quiso saber, enseguida, azorado.
— En la habitación, tu madre y nina…
Sin esperar a que Savino terminara de hablar, Remo subió las escaleras, y no se detuvo hasta que llegó a la habitación.
— Lo quieres… ¿no es así? — escuchó a su abuela cuando iba a entrar, pero se detuvo con el pulso acelerado.
— Yo… me he enamorado de su nieto, pero, él… él solo jugó conmigo — musitó Marian