35. Solo déjame imaginar que por esta noche me perteneces
Por otro lado, Savino ya había hecho lo que Remo le pidió cuando volvió a su apartamento.
Serafina le había llenado el móvil de mensajes que él ni siquiera sabía cómo diablos escribía tan rápido. Ah, y ni qué decir de los benditos emojis. ¿Qué diablos significaba una bandera roja?
Abrió la puerta y su corazón se detuvo cuando vio todo el humo en el interior.
¿Qué carajos?
— ¿Nina? — llamó, frunciendo el ceño.
— ¡Aquiii! ¡Aquiiii! ¡En la cocina!
Corrió a buscarla, preocupado. Y tuvo que ven