15. Ella sigue siendo una mujer casada
Luego de que Remo dejara clara su posición en cuanto a Marianné, Savino entró, robando la inocente e indiscreta mirada de Nina, que llevaba amándolo en secreto desde que supo que su corazón latía desmesuradamente cuando él estaba cerca.
— Remo, el doctor está aquí — susurró Savino.
Remo asintió y ordenó que subiera de inmediato, entonces llevó a Marianné a su habitación y la recostó con cuidado sobre la cama.
El doctor llamó a la puerta un instante después.
— Remo, muchacho, me dijo Savino q