Optar por la mentira.
Al instante, Bella sintió una opresión asfixiante en el pecho. No quería que Christian la abandonara, tapi tampoco deseaba pasar el resto de su vida custodiando una mentira.
—¿Por qué... por qué no perdonarías una infidelidad? —preguntó ella, presa de los nervios.
—Porque para mí —sentenció Christian con firmeza—, si en una relación hay traición, esa relación ya no merece ser salvada.
Aquellas palabras cayeron como un mazo golpeando la cabeza de Arabella. Pesadas. Letales. Devastadoras.
Chr