Olivia.
Cuarenta y siete días.
Ese era el tiempo que Arabella llevaba contando los días de su vida. No contaba los días hacia la libertad, sino cuánto tiempo podría resistir antes de romperse por completo.
Cuarenta y siete días desde que Dominic la tocó por primera vez. Cuarenta y siete noches en que su cuerpo fue acariciado sin permiso. Cuarenta y siete mañanas despertando y preguntándose: "¿Para quién sigo viviendo?"
Dominic se había vuelto más peligroso últimamente. No porque fuera más violento; sie