El sol de la mañana continuaba ascendiendo sobre Madrid, iluminando la lujosa suite del hotel de cinco estrellas donde se hospedaban Dominic y Ana. Los destellos dorados se filtraban por el gran ventanal, envolviendo la fastuosa sala de estar en una atmósfera cálida.
Sin embargo, Dominic era incapaz de percibir esa calidez.
Estaba sentado en el sofá de cuero blanco; su camisa seguía arrugada y su cabello continuaba desordenado. Frente a él, Ana permanecía de pie con las manos apoyadas en las ca