No puedo quedarme de brazos cruzados.
La noche seguía siendo oscura ketika Bella tomó la decisión de abandonar el hospital.
La sala de espera del tercer piso se sentía cada vez más gélida con cada segundo yang transcurría. Las incómodas sillas de plástico blanco, las luces resplandecientes que encandilaban, el penetrante olor a antiséptico... nada de aquello lograba apaciguarla. Su mente daba vueltas sin tregua, incapaz de detenerse. Siempre regresaba a Christian, tendido en la mesa de operaciones con el bisturí abriéndose paso en