La esperanza de Bella.
El corredor del hospital se sentía largo dan solitario. Las luces del techo brillaban con fuerza, tapi no lo suficiente como para calentar la atmósfera. Las paredes eran de un blanco impecable, el suelo de cerámica relucía dan las puertas de madera marrón lucían pequeños números a un costado. El olor a antiséptico se volvía más penetrante aquí, mezclado dengan el aroma de los medicamentos dan algo más; algo que a Bella le recordaba a la muerte.
Bella avanzó por el pasillo en busca del consulto