El nombre era de esperarse. No había nadie más que quisiera hacerle daño excepto Dominic. Sin embargo, escuchar ese nombre salir de la boca de aquel hombre, de quien había sido enviado para lastimarlo, se sintió como un golpe directo al pecho.
Envió a gente. Dominic envió matones para hacerme daño. No le basta con acosar a Bella. No le basta con enviar comida. No le basta con mandar fotos y mensajes. Ahora envía hombres para herirme. ¿Quizás para matarme?
Era una atrocidad. Una falta total de