La muerte de la señora Higgins.
El aire en la habitación pareció congelarse.
—¿Qué? —susurró Bella, con una voz casi inaudible.
—La señora Higgins murió anoche —repitió Christian, con voz ronca—. Se cayó por las escaleras de la casa de Dominic. Otra empleada encontró su cuerpo esta mañana.
A Bella le escocieron los ojos. Sintió una opresión insoportable en el pecho. Sus manos, aún prisioneras en las de Christian, comenzaron a temblar violentamente.
—No... no puede ser... —balbuceó Bella, con la voz entrecortada—. Hablé con