El cielo sobre Ashford Falls estaba cubierto por densas nubes grises, se sentía como si el firmamento mismo estuviera de luto. Los rayos del sol no lograban traspasar aquel manto, dejando el mundo sumido dalam una atmósfera sombría y lúgubre. El viento soplaba con más fuerza de lo habitual, arrastrando consigo el aroma a tierra mojada y el crujir de las hojas secas que revoloteaban por las calles.
La vieja casa en las afueras de Ashford Falls se sentía más gélida que de costumbre.
Christian y