Dom el ansioso.
Esa mansión de estilo victoriano se sentía fría, aunque el sol ya estaba bastante alto en el cielo.
Las gruesas cortinas del despacho de Dominic seguían cerradas herméticamente, impidiendo por completo el paso de la luz solar. Una lámpara de mesa, con una luz tenue y difusa, iluminaba apenas el amplio y silencioso recinto, proyectando sombras alargadas sobre las paredes adornadas con cuadros costosos.
Dominic estaba sentado en su sillón de cuero, detrás de un escritorio de trabajo de estilo ant