Esa noche, tras la partida de la familia de Lucas, Isabella y Ana se acomodaron en la sala para disfrutar de una taza de té de manzanilla. El ambiente en el interior del departamento respiraba calidez y paz, impregnado por el sutil aroma del té que aún flotaba en el aire.
Isabella continuaba sonriendo al rememorar el encuentro del día. La embargaba una inmensa dicha al ver a su familia reunida con la de Lucas, acompañada por un profundo alivio al constatar que Christian y Bella la habían acogid