Esa mañana, la residencia de Christian y Bella lucía más concurrida de lo habitual. La luz dorada del sol matutino penetraba a través de los amplios ventanales de la sala, dibujando patrones luminosos sobre el pulido piso de mármol blanco. El ambiente en el interior respiraba una calidez y una dicha imposibles de disimular.
Christian y Bella aguardaban listos para recibir a una invitada muy especial. Ana, la madre de Isabella, acudiría a su encuentro. Se trataba del primer acercamiento entre am