Esa mañana de domingo, el cielo de Ashford Falls lucía despejado, sin una sola nube. El sol matutino irradiaba sus tonos dorados desde el horizonte, bañando la ciudad con una calidez suave y reconfortante. El ambiente dominical se sentía apacible y sereno, bastante alejado del bullicio universitario y de las interminables tareas académicas.
Lucas despertó más temprano de lo habitual. No había podido conciliar el sueño esa noche; su mente no dejaba de dar vueltas sobre el encuentro que tendría l