El timbre de la primera clase resonó con fuerza, retumbando por todo el recinto escolar. Aquel sonido, tan familiar para los alumnos, marcaba el fin del descanso y el inicio inminente de las lecciones. Los estudiantes que aún permanecían en los patios y jardines se apresuraron hacia sus respectivos salones: unos trotaban, otros caminaban a paso ligero y algunos más avanzaban sin prisa al tener sus aulas cerca.
Lily y Samantha, sentadas en la banca del jardín posterior, se pusieron de pie de inm