Salí de ese apartamento hecha una furia.
La puerta apenas se cerró a mi espalda cuando el asco me subió por la garganta.
Elena…
Siempre tan perfecta.
Siempre tan malditamente correcta.
Pero yo no era estúpida.
Nunca lo fui.
Desde la primera vez lo noté. Esa mirada de Nicola hacia ella… esa forma en la que él la miró, como si el mundo se detuviera solo para ella.
Como si yo no existiera.
Apreté los dientes con tanta fuerza que me dolió la mandíbula.
Y luego estaban todas las