37: Tus juegos lastiman. (Elena )
René llegó a visitarme, pero apenas la vi supe que algo no estaba bien. Se veía extraña, tensa, como si cargara algo demasiado pesado dentro y no supiera cómo soltarlo.
La llevé hasta el sofá y la hice sentarse con suavidad. Luego me acomodé a su lado, observándola en silencio durante unos segundos. No hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta de que quería decirme algo, pero no encontraba la forma.
—¿Pasa algo? —le pregunté, esta vez sí, con una preocupación real instalándose en mi p