Odiaba estar en el hospital, pero no podía irme, ya que ese bastardo de Nicola...o bueno, Damien podría sospechar.
Respire profundo para tranquilizarme pero dentro de mí todo hervía.
Miré al rededor de la habitación mientras una sonrisa lenta se extendía por mis labios.
Si era sincera... todo había salido mejor de lo que había planeado.
Mucho mejor.
Nicola estaba cayendo exactamente donde yo quería.
Me acomodé en la camilla lentamente, ignorando la rabia que me envenenaba, y miré a mi padre sen