Maximus la carga como a una princesa mientras baja con cuidado las escaleras que llevan a la parte baja de la mansión. Rossie se aferra a su cuello, el corazón latiéndole con fuerza. Al llegar al final, se encuentran en un lugar impresionante: un sótano elegantemente decorado con rocas finas y pulidas que brillan bajo una luz tenue y cálida. En el centro destaca una fuente de agua cristalina que cae con un sonido relajante, y más allá, una piscina grande y profunda que parece sacada de un sueño