—Señor Jack... —Rosie saluda, consciente de que Máximus está de espaldas, escuchando cada palabra
—Rosie, por favor, te invito a un café. A ti y a tu amiga, por supuesto. Necesito hablar contigo, tengo una propuesta de negocios para ti que no vas a poder rechazar. —dice Jack, tomando la mano de Rosie y dándole un beso en los nudillos. Sin embargo, ella retira su mano de manera rápida.
Máximus no lo puede soportar. Los celos, ese sentimiento, salen a flor de piel, quemando cualquier rastro de su