Maximus se giró hacia su abuela como si le hubieran dado un golpe.
—¿A solas? ¡Al carajo! ¿Qué es esto, abuela? ¿Otro secreto que me vas a esconder? ¡No me dejes afuera de esto!
—Maximus, cálmate —le dijo ella, pero su voz ya no sonaba tan fuerte—. No voy a recibir a Douglas ni a nadie que venga de parte de él aquí. Punto.
—Señora, es solo una conversación —insistió Ramírez—. No hay cámaras, no hay grabaciones. Solo para evitar un juicio largo y costoso.
—¡Que se joda el juicio! —gritó Maximus—