Capítulo 21.
MAIA CARRIZALES.
Veo sorprendida a Mauricio.
Esto no puede estar ocurriendo.
—¿Estas bromeando, verdad? —él niega—. No puede ser.
Abrazo mis piernas contra mi pecho y oculto mi rostro en ellas mientras intento no llorar.
—Ey, tranquila —pone una mano sobre mi cabeza—. No llores.
—No lo entiendes —le digo con la voz ahogada—. Mi vida se está yendo a la mierda y no sé que es lo que voy a hacer.
—Pues, lo primero es que te calmes y...
—¿Qué me calme? —lo interrumpo— ¿¡Cómo quieres que me calme cuá