Capítulo 12.
NICOLÁS COOPER.
—Joder, Amaris —le digo a mi hermana molesto dándole la espalda—. Lárgate de aquí.
—Por favor, Nicolás —me dice—. Déjame ser yo la que entrene a los chicos.
—Ya te dije que no —le digo molesto—. Entiende eso.
—Pero sabes que no hay nadie mejor que yo para entrenarlos —me dice— ¿Por qué no me dejas hacerlo?
—Porque eres mujer y tu lugar está en la casa, no en los campos de batalla —le contesto—. Ahora sal y ve a arreglarte o lo que sea que hagan las mujeres.
Ella ya no dice nada