La decisión en el bello rostro de la doctora, puso en duda a la mucama, la luna estaba furiosa por qué la elección del Alfa, con respecto a su ropa interior no era la adecuada para ella
— ¡Quiero ver al hombre-lobo, llévame con él! — exigió Temperace, la doctora tenía su carácter, no era tan fácil de gobernar
— Nuestro Alfa se encuentra trabajando en su despacho — indicó la mucama
— Temperace, salió de la habitación con la diminuta ropa interior entre las manos, estaba muy cabreada con el peli