El tiempo pareció detenerse, la escena era de lo más cómica, pero a la vez era de lo más grave, las lunas eran sagradas e intocables, pero nadie en la manada sabía que el Alfa ya había encontrado a su mate, solo Igor, el leal beta y los más allegados al Alfa
— Temperace, permanecia de pie con la intención de bajar las escaleras y salir corriendo hasta que ya no pudiera mover sus piernas, los jóvenes Alfas, la miraban, era imposible no hacerlo, ella era tan hermosa, todos los ellos estaban solte