La noche estaba oscura y fresca, los intentos de Temperace, para convencer al imponente lobo de dejarla marcharse, no habían dado buenos resultados, necesitaba pensar como escapar de la enorme mansión, si terminaba por ser comida o asesinada por lo menos iba a luchar por su vida primero
— El Alfa entró sonriendo con malicia al cuarto de baño, por alguna razón, le había gustado que la mujer humana, se fijara en su virilidad, eso inflaba su ego de macho Alfa, a ella le gustó lo que vió
— Bajo la