La fiesta seguía bajo las luces cálidas del jardín, ahora más vibrante que nunca. Isabelle estaba sentada con Camille, Lucie, Evan y Noah, todos comentando entre risas sobre lo sorprendentemente buenos que estaban los cócteles personalizados.
—Este de maracuyá con menta es una locura —dijo Lucie, alzando su copa.
—Oliver se superó este año —añadió Camille—. Hasta el bartender parece sacado de una película.
Isabelle sonrió, pero su mirada se desvió hacia la piscina. Había pasado un buen ra