52. INOCENTE PERJUDICADA
Capítulo cincuenta y dos: Inocente perjudicada
Las palabras de Angelo tuvieron el mismo impacto en Teresa que un golpe físico; la joven se quedó muda. Abrió mucho los ojos y palideció.
—Fui un estúpido al pensar que funcionaría una separación —manifestó Angelo—. Tenías razón desde el principio... el divorcio es la única solución. Fue una locura por mi parte pensar que podía tenerte a mi lado para siempre.
—¿Y los niños? —preguntó Teresa con un susurro. Ella había renunciado a su custodia con la