31. ME ROBASTE MI HOMBRÍA
Capítulo treinta y uno: Me robaste mi hombría
—¡Eso es ridículo! —exclamó Teresa y lo miró sorprendida—. ¿Cómo podría ir a algún lado contigo? ¡Soy tu ex mujer!
—Sólo estamos separados —la corrigió Angelo con frialdad—. Eso no significa que no podamos cooperar. El tribunal fijó límites, es verdad, pero porque nosotros le pedimos que lo hiciera. Si por mutuo acuerdo decidimos cruzar esos límites, no seremos penalizados por ello —levantó una ceja, invitándola a que hiciera algún comentario, pero