La mañana había nacido con una claridad casi insultante, como si la tormenta de la noche anterior nunca hubiera existido. Sin embargo, para los protagonistas de esta historia, el mapa del poder y los afectos estaba a punto de redibujarse de una manera que nadie, ni siquiera el astuto Baruk Seller, podría haber previsto.
Abram estaba en su apartamento, un espacio funcional que olía a café cargado y a la soledad de quien vive siempre alerta. El silencio fue interrumpido por la vibración insistent