Celebración.
Eduardo.
Ya estaba cansado de la actitud de Laura, no sabía el porqué me evitaba, pero así lo hiciera, ya no había vuelta atrás.
Habían pasado más de cinco días y ella seguía escondiéndose. Así pasaron tres días más y por fin apareció.
—Hola, cariño—dijo al ingresar a mi oficina.
Levanté la vista de los documentos que estaba revisando; mi expresión se mantuvo neutral.
—Me ha contado mi madre que te urgía hablar conmigo—dijo acercándose a donde yo me encontraba.
—¿Por qué me has evitado?—le preg