Eduardo.
Las cosas estaban pasando de castaño a oscuro, mi privacidad y la de Dahiana estaban siendo vulneradas y era algo que no podía permitir.
Después de descubrir las cámaras y dos más que se encontraban a las fuera de la habitación, nos alistamos y salimos de ese lugar, que había dejado nuestro lugar seguro.
—¿Tienes idea de quién podría ser? —me preguntó llena de preocupación.
Yo la atraje a mí y la abracé, no me gustaba verla así, así que debía solucionar esto.
—La verdad, no sospecho de