—¿Estás bien? —me preguntó de una vez, escudriñando mi cara con el ceño fruncido, mientras se sentaba.
—Sí… —Miré a mi alrededor y luego a él—. ¿Quién es él? Parece ser un poco grosero, y no lo digo por su forma de hablar.
—¿Te hizo algo? —preguntó, apretando su mandíbula.
—No, pero fue invasivo al sentarse frente a la mesa. Además, quiso saber si yo era tu pareja.
Carlos suspiró y metió la lengua entre los dientes.
—Es el sobrino de Meléndez. —Carlos asintió para sí mismo, sirviéndose un vaso